La Plaza Mayor de Madrid, a ritmo de GoPro

3 noviembre 2017

La Plaza Mayor de Madrid acoge a miles de visitantes al año. Es el emblema de la capital. De ambiente barroco, donde Arquitectos como Gómez de Mora, o Villanueva entre otros, nos dejaron la identidad  monumental, bohemia y cosmopolita que representa el ejemplo de las plazas barrocas españolas. Donde dejaron su huella literaria escritores como Quevedo, Góngora, Larra, Valle-Inclán, Galdós o Pérez- Reverte con sus personajes como Max Estrella y don Latino, o Alatriste, siendo esta plaza punto de partida o del final de una visita a Madrid.

Una plaza cuadrangular, donde los juego de materiales y la solemnidad que quería imitar al estilo herreriano nos hace recordar como se quería emular tiempos mejores. Sus soportales del siglo XVII que circundan el espacio central juegan una parte acogedora para los días de lluvia o para el mercado de numismática y filatelia que nos hace recordar al pasado, al igual que las fachadas, tan coloridas, tan “barrocas” de sus tiendas que hacen de la plaza algo singulares mostrándonos cómo sería ese Madrid de finales del siglo XIX y principios del XX, con un olor a brasero tan característico, de ese Madrid del XIX. Una plaza  que nunca perdió su identidad de ser el centro de la vida social de la capital, desde las fiestas taurinas, los juegos de cañas, o los autos de fe, característicos de los siglos XVI-XVII-XVIII…. hasta la actualidad donde el mercado de Navidad, las festividades municipales, o simplemente los espacios para poder pasear o tomar algo hacen de esta plaza una plaza viva, y vecinal. Desde cualquiera de sus entradas y soportales nos recibe la estatua de Felipe III  realizada por uno de los mejores escultores europeos del momento Giambologna, (Jaun de Bolonia), que nos marca el camino a seguir… por la calle Toledo hacia la Colegiata de San Isidro edificio del siglo XVII levantada en estilo barroco, pero siguiendo las trazas del modelo jesuítico del Gesú de Roma.

Por ella pasaron varios arquitectos de renombre en Madrid como Ventura Rodríguez, Pedro Sánchez, que un día fuera Catedral, y hoy es lugar de

culto al Patrón,  Isidro, el santo de los favores…qué se lo digan a Alfonso VIII, ‘El Noble’, que le profesó agradecimiento eterno por su gran victoria en las Navas de Tolosa, (1212), y obtuvo redención, tras su derrota en Alarcos, (1195).

Siguiendo los soportales de la plaza, hacia Arenal, está otra de las emblemáticas Iglesias de Madrid;  San Ginés, la iglesia con olor a churros, tan cerca de la chocolatería del mismo nombre, donde se hace parada y comparte el dulce momento, más esperado, entre la amalgama de gentes, que hacen corrillos y saborean el chocolate y los churros más famosos del mundo, y que que…siempre se echan de menos, algunos más.  Un edificio del siglo XVII que también vivió muchas transformaciones, lamentablemente provocadas por sendos incendios a lo largo de su vida, hasta tener la imagen actual. De todas ellas podemos destacar la bella impronta neoclásica que dejó Villanueva en su interior el patrimono que guarda es más relevante del que a primera vista nos enseña su entrada, simplemente hacer mención a la existencia de pinturas atribuidas al Greco, Alonso Cano y  Lucas Giordano entre otros. La ruta, sigue hacia Arco de Cuchilleros, y a las Cuevas de D. Luis Candelas, simbólico restaurante que honra al  Bandolero más famoso de Madrid, (con mayúsculas y el don delante porque era un señor de los pies a la cabeza y de Lavapiés…). Si bien, él aquí nunca comió, pero nos recuerda sus andanzas en viñetas y grabados en el interior y aquel Madrid, de principios del XIX, que tan cerca se siente, pero que ya, tan lejos queda…

De vuelta a la plaza,  al final de la jornada, cámara y sonrisas al hombro, de nuevo, ya, a despedirse de Felipe III, pues, es hora de recogerse, aunque de buena gana, nos  quedaríamos  algún tiempo más, donde, allá arriba, el cielo, sí, el de Madrid y de su plaza, es el más orgulloso de serlo. Y su plaza, la Mayor, la más afortunada…de tenerlo…

 

Textos, ruta  y documentación: Alejandro Barceló,  Rafael L. Herrero de Castro

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