La forma de vida actual nos lleva inevitablemente a vivir con prisas. El ritmo diario está muy acelerado y, en la mayoría de las ocasiones, aunque no queramos contagiarnos, al final caemos en las redes del agobio. Existen infinidad de situaciones que pueden hacer aparecer el estrés en nuestras vidas: los atascos, el exceso de ruido o el entorno laboral. La situación actual del mercado laboral, unida a otras situaciones que pueden producirse en cualquier empresa, provoca que los nervios estén a flor de piel y que los casos de estrés laboral se multipliquen. Para evitarlo, te contamos cuáles son las causas de este trastorno y cómo prevenirlo para conseguir que los empleados sean felices mientras trabajan.
El estrés es un mal evitable
Según la RAE, el estrés es una tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos que, en ocasiones, pueden llegar a ser graves.
Los seres humanos somos adictos al control. Nos gusta controlar todas las situaciones que vivimos a lo largo del día. Por eso, cualquier cambio en esa rutina produce sensaciones, aunque normalmente pequeñas y perfectamente asumibles, de miedo e intranquilidad.
Esos cambios pueden ser inminentes o suceder en un futuro próximo, pero si las situaciones de nerviosismo se prolongan en el tiempo y, además, no se saben gestionar, el estrés aparece y comienza a hacer de las suyas.
Dentro de una empresa, esas variaciones en la rutina pueden ser: demasiado trabajo para una persona de la noche a la mañana, horarios de trabajo que se alargan hasta la extenuación del trabajador, decir no o ignorar todas las propuestas de mejora.
Asimismo, en multitud de ocasiones, la capacidad intelectual del trabajador se ve tan afectada que cada vez tarda más en realizar actividades que antes le llevaban menor tiempo. Esta situación provoca aún más ansiedad porque no se ve capaz y no cumple con las entregas hasta que llega un día que se sume en una profunda depresión.
Para que esto no suceda y evitar la baja y volver a un mismo puesto de trabajo en el que nada haya cambiado, es importante que se concentren todos los esfuerzos de la empresa en la prevención.
Así, las medidas probadas que anulan la aparición de estrés son el favorecer las buenas relaciones entre todos los departamentos y personas de la empresa, equilibrar esfuerzo y sueldo, establecer claramente las responsabilidades de cada uno, aumentar la participación, además de fomentar el desarrollo de la carrera personal, desterrar los chantajes y favorecer la conciliación laboral.
Además de las graves consecuencias citadas, el estrés puede provocar desde insomnio, irritabilidad y nerviosismo hasta caída del pelo, erupciones cutáneas, problemas gastrointestinales y pérdida del apetito y vigor sexual. Por tanto, se trata de un punto muy importante a evitar para el correcto funcionamiento de una empresa.
En ESERP somos muy conscientes de la gravedad del estrés, por eso, en todos nuestros cursos concienciamos a nuestros alumnos sobre las buenas prácticas a realizar para desterrarlo para siempre del mercado laboral.

