Entrevista a Yolanda González - El reto de hacer negocios en China

Entrevista a Yolanda González: “Muchos países intentarán proteger sus industrias nacionales debido a los confinamientos, por lo que parece que habrá una desglobalización temporal”

6 mayo 2020

China, en todos los sentidos, es un país muy especial, y en el terreno de los negocios no iba a ser menos. Las oportunidades económicas son reales y el marco legal que la respalda es bastante sólido. Las políticas en el gigante asiático cambian bastante rápido y muchas veces no como uno podría esperar. Por ello, es importante conocer el detalle cómo funciona el mercado asiático y cuáles son sus puntos fuertes.

‘El reto de hacer negocios con China’ es el nombre del Talk Live que Yolanda González, General Manager en Hispano-Asian Business Consulting y en Changsha Lulian Business Consultants, ha impartido en nuestra escuela. Tras la interesante ponencia virtual ofrecida en ESERP Business School, en una situación como la actual donde el coronavirus juega un papel significativo en nuestro día a día y en la economía mundial, hablamos en esta entrevista con Yolanda González del país asiático y de su funcionamiento a la hora de hacer negocios. 

ESERP: ‘El reto de hacer negocios con China’. Este es el precisamente el nombre del Talk Live que has ofrecido en ESERP. En la situación actual, ¿cuéntanos cómo influye el reto de hacer negocios con el gigante asiático?

YG: Bueno, se plantean varios escenarios según la empresa. China está cerrada a todo tipo de extranjeros salvo los diplomáticos, a grandes rasgos, pero no a mercancías. 

ESERP: ¿Cómo va a afectar la crisis del COVID-19 al mercado chino en comparación con otras potencias mundiales?

YG: Creo que, ante la depresión que se avecina, China aprovechará su OBOR (One Belt, One Road) para vender sus productos en esas zonas todo lo que pueda, además de centrarse principalmente en su mercado doméstico. Esa es una de las razones por las que, entre lo primero que dijo, fue que había que cooperar y no cerrar las rutas comerciales. Aprovechará para posicionarse más en África con préstamos, y en Iberoamérica probablemente también. Tiene asegurados suministros de materias primas y alimentos y podría ser el único cliente en algunos mercados, imponiendo así sus condiciones. 

ESERP: ¿Y cómo puede perjudicar el coronavirus a las empresas extranjeras en China?

YG: Las empresas extranjeras tendrán dificultades para participar en ferias en todo el mundo este año. Las que compran allí tienen algunos problemas por el atasco en las aduanas, pero no debería durar. El problema puede ser vender esa producción fuera si baja la demanda. Las que venden en China deberán invertir en marca y marketing, cuidando mucho sus riesgos. China busca inversores, pero está aumentando su nacionalismo y la relación con lo extranjero es un poco de amor-odio. Hay que diversificar el riesgo. Mucho.

ESERP: En la ponencia hablas de la época de Xi Jinping, tras la entrada en la OMC, y el cambio en la economía china con que se promueve para las empresas extranjeras. ¿Podrías detallarnos esto un poco más?

YG: El gobierno chino quiere, como todos, inversión extranjera. Al entrar en la OMC se convirtió más aún en el taller del mundo, pero eso debía pasar para convertirse en un país rico y poderoso. Las empresas chinas están dirigidas en último término por el gobierno, no siempre en términos de gestión, porque hay empresas privadas, pero si el gobierno dice que se hace o no se hace algo, las empresas chinas actuarán en consecuencia. Ahora, principalmente buscan tecnología. Esto no funciona igual con las empresas de otros países.

Las empresas que quieran o puedan ofrecer tecnología a China tendrán una oportunidad. Eso sí, cada una debe decidir si le interesa participar en el “juego chino”. Las reglas no serán ni las habituales ni las esperables. 

ESERP: ¿En qué momento y por qué China decide dar un giro a un modelo de crecimiento económico hasta entonces basado en la inversión y las exportaciones, para enfocarlo hacia el consumo interno?

YG: Con la crisis de 2008, China se dio cuenta de que no podía depender de las compras exteriores, pese a traerle divisas. Si tu cliente no puede pagarte tienes que buscar alternativas, y, dado que ya buscaba hacer crecer la clase media, conceder préstamos al consumo para que los ciudadanos puedan contar con electrodomésticos a plazos ayudó a mejorar la calidad de vida de mucha gente y a muchas empresas a sobrevivir.

Muchos trabajadores perdieron sus empleos, muchas empresas tuvieron que cerrar y China, pasando a la siguiente fase del desarrollo, empezó a preocuparse de la tecnología, que da mayor retorno, y de abrir rutas alternativas a las tradicionales por si llegaba el enfrentamiento con EEUU o India.

ESERP: La guerra comercial de China con EEUU. ¿Cómo afecta a las empresas de todo el mundo?

YG: La guerra comercial pasa a una nueva fase este año por culpa del coronavirus. EEUU no dejará pasar la oportunidad de culpar a China por los errores chinos ni por los errores americanos. Muchos países intentarán proteger sus industrias nacionales debido a los confinamientos, así que parece venir una desglobalización temporal. La autarquía es inviable para la mayoría de países. El comercio debe continuar, pero la dependencia de la producción china de material de primera necesidad hará que se replanteen cadenas de suministro aún más. Ya el año pasado hubo empresas de varios países que se marcharon de China para poder vender en EEUU sin problema.

ESERP: Las empresas extranjeras suelen luchar con las leyes y las normas de China. ¿Es muy complicada la burocracia allí?

YG: No es solo la burocracia y los distintos niveles de decisión administrativa, es también una cuestión de cultura. China es muy grande y sus provincias son diferentes entre sí. Las de la costa, con más experiencia internacional, son más abiertas, tienen mejores procedimientos, hablan más idiomas. Las del interior pueden ofrecer precios más baratos, poblaciones que buscan determinados productos o servicios como en la costa, pero ser más difíciles por su mentalidad. De una provincia a otra pueden cambiar los plazos para conceder permisos, la posibilidad legal o no de llevar a cabo una actividad; incluso dentro de una misma provincia, con la existencia de distintas zonas de desarrollo, aduaneras o especiales, la normativa varía.

Hay que hacer mucha investigación sobre el propio sector, para la propia empresa, las políticas y ubicaciones, el mercado objetivo. Cuesta porque los chinos tampoco lo cuentan todo y hay que comprobar todo lo que te dicen (no solo los chinos).

ESERP: China es el país más desarrollado en lo que se refiere al comercio electrónico. ¿Cuáles son las claves que le han llevado a ser el mayor mercado online del mundo?

YG: Sobre todo su logística y su capacidad de integrar necesidades. Las empresas que venden por internet pueden enviar los pedidos a un coste muy razonable y a gran velocidad. Las grandes marcas con centros de distribución pueden entregar el producto en 24 horas o menos. Otras empresas tardan algo más. Alibaba y sus distintos marketplaces, como Tmall y Taobao no tienen gran competencia. Está JD (JingDong) por otra parte, que también es muy importante. El comprador del mundo Alibaba puede encontrar de todo con seguridad y pagarlo con sistema de Alibaba. El éxito de Alibaba, además, se ha incrementado con operaciones como el 11/11 (día de los solteros) o el 12/12 que han traspasado fronteras. JD también funciona muy bien. Estas empresas incluso utilizan drones para llegar a lugares más remotos. 

La tecnología es un gran apoyo y muchas empresas también personal online para resolver las dudas de los posibles clientes. También hay quien se dedica a promocionar las ventas en WeChat a cambio de una comisión.

ESERP: Facebook, Amazon o Google pintan poco o nada en China. ¿Por qué?

YG: Sólo el traductor de Google puede hacer algo. Amazon sí está, pero no consigue grandes resultados económicos. Tiene enfrente al grupo Alibaba. Facebook y Google no se pliegan o no pueden plegarse al control del gobierno chino. Google no lo aceptó y Baidu es el principal buscador de China, aunque Google es mejor. Facebook intenta ganarse el favor gubernamental, pero, de momento, lo tiene crudo. Hay muchos chinos en Facebook pero, o bien están fuera de China o disponen de VPN (Virtual Private Network; red privada virtual).

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