Por muy buenos que sean los profesionales que formen tu empresa, la cosa no funciona si no tienes clientes. Ya os hemos hablado, en otras ocasiones, sobre la importancia que tiene el saber captar clientes y, sobre todo, mantenerlos contentos para que sigan contando contigo. Por este motivo, te damos las claves necesarias para que sepas comportarte y tratar perfectamente a tus clientes, ya sean potenciales o afianzados.
La educación abre todas las puertas
Como los clientes no son simples dispensadores de dinero, sino personas, es importante que antes de acudir a las reuniones que tengas con ellos, que te centres en cómo te gusta que te traten a ti. Nos atrevemos a aventurar que prefieres a la gente que te deja hablar y que te escucha a la que sólo va a lo suyo. Pues bien, si acudes con esa idea presente en tu cabeza, ya tienes un 50% del sí a firmar contigo o tu empresa.
La otra mitad depende de que cumplas con los siguientes requisitos:
– Entender a tus clientes. Para ello, resulta imprescindible aplicar el Método DISC. Así siempre sabrás cómo salir airoso del paso de lidiar con personas analíticas, decididas, comunicativas y serenas.
– Conocer al dedillo tus servicios y productos. Como ves, este punto está directamente relacionado con el anterior porque ¿de qué manera podrías salir del paso si el futuro cliente percibe que no estás al tanto de todo lo que ofreces? La respuesta es mal. Por eso, y para transmitir la idea de control y seguridad que todo cliente demanda, te toca memorizar qué hace exactamente tu empresa y transmitirlo con un lenguaje y tono de voz óptimo.
– Escuchar, comprender y ofrecer más de lo que te piden. A fin de cuentas, un cliente es una empresa o persona que tiene un problema y necesita solucionarlo. Dos cabezas pensantes o más funcionan mejor que una para realizar esa tarea. Por tanto, escúchalos como si se tratara de un amigo y dales las mejores soluciones.
– Aceptar los errores y ponerles solución. Pedir perdón está muy bien porque no todo el mundo lo hace, pero, cuando hablamos de relaciones profesionales, ese perdón debe ir acompañado de humildad y una propuesta de subsanación bajo el brazo.
– Fidelizar. Es el último paso, pero igualmente importante porque si tus clientes no se quedan contigo, tu negocio tiene poco futuro. Para ello, es recomendable que hagas tuyas estrategias de fidelización como los regalos, newsletter, sorpresas o descuentos.
En ESERP, nos tomamos muy en serio el transmitir a nuestros alumnos la enorme importancia de tratar de forma adecuada a los clientes para que, una vez pongan en marcha su negocio, el éxito esté asegurado.


